A quién le importa…

Buscaba fotos inéditas del Pride del año pasado y encontré estas. Nunca había ido y como tenía vacaciones me dio curiosidad. Me acompañó mi prima Rosa Luz. No esperaba más que pasar un buen rato. Pero pasó algo más. Es imposible no contagiarse de ese sentimiento que aún sigo sin poder explicar. Ver a toda esa gente orgullosa, alegre. Siendo feliz. Nos unimos a la marcha y sentimos esa calidez, esa fraternidad. Escuchaba de repente un murmullo silente, algo que avanzaba entre la multitud muy en mi interior me decía, «Tranquilo, ya sé por qué estás aquí. Qué bueno que viniste». Alguien comenzó a cantar «A quién le importa?» de Alaska. Esa canción es un himno. No me di cuenta en qué momento comenzamos a corearla también. Pensé en los demás, el motivo por el cuál la entonaban; seguramente la mayoría por celebración. Otros por resistencia. Y algunos, pero no por eso pocos, de esperanza, de aliento. Cuántas historias de amor, reflexión, de aceptación, de valentía, angustia o hasta de dolor, habrán tenido que pasar para que podamos cantar «A quién le importa lo que yo diga? A quién le importa lo que yo haga?»

Aún

Porque sé que todos los caminos llevan a ti, uno tras otro, sin querer o deseándolo… siempre queriendo pensar y hablar sobre ti. Pero es que tales senderos han sido demasiado largos, y a veces te preguntas si algún día podremos regresar a la normalidad. Después de un buen de tiempo de avanzar, aún no logro alcanzar a ese niño y contarle tantas cosas, preguntarle si lo estoy haciendo bien, si es permisible continuar cometiendo mil tonterías… Mientras te sigo llevando aquí, donde guardo todo lo que no quiero que muera…

You are coming home, are you still alone? Are you not the same as you used to be?