Atari

Atari fue una de las primeras consolas de videojuegos de 8 bits muy popular entre los años setenta y ochenta. Sus gráficos no eran muy definidos, aún así, me gustaba mucho ver tal geometría y percibir de cómo ese conjunto de pixeles lograban definir una figura. Los de mi generación recuerdan con nostalgia esto.

Experimentar en collage con pedazos de papel me da un aire muy similar a trabajar con bits y pixeles.

También, en la lengua purépecha, “atari” significa “cazador”.

Bigbanes y entropías

Vuela lejos. Sé libre por primera vez. Zurca el aire. Vive y ama como si fuera el último día. Permanece conmigo siendo tal y como eres. Olvida la tormenta. Fúndete con el rayo. Eres energía. Eres parte de la luz que ilumina los cuartos que han estado oscuros en el alma. Eres la luz que ilumina todos los rostros invisibles que nos miran desde aquellas sucias ventanas. Pronto llegará el día, pero mientras amanece te daré el calor de mil novecientos ochenta y cinco estrellas.

Thanatos

Quizá nuestras manos no vuelvan jamás a tocarse. Quizá en algún lugar del mañana, estemos reunidos, y no volveremos a llorarnos. Pero hoy aquí seguimos pensando, cuando el momento es justo para acordarse que seguimos como aquél viejo poema, como los rieles del tren, unidos y separados, pero siempre sentenciados a llegar tarde al andén.

Dos versiones de una idea:

2018 / “Thánatos” / Óleo sobre madera entelada / 40 x 70 cms

2015 / Vinílica sobre pared / Práctica libre en compañía de Addi Fernandez, Rubí Quintana, Wipo Mata y Chemha Hernández.

A partir del 2015 comenzaron a suceder cosas muy padres y se fueron integrando más personas al movimiento. Addi fue de mucha inspiración para los que en ese momento hacíamos cosas en Tecpan. Su manera de trabajar nos permitió enfocar nuestras propias visiones y propósitos que teníamos cada uno de nosotros.

Ilustración y arte secuencial

La biblioteca municipal “Lic. Ismael Andraca Navarrete” en Técpan de Galeana es un lugar significativo para muchos habitantes de mi generación y las generaciones pasadas. Es por así decirlo el único recinto permanente de carácter cultural que ha sobrevivido gracias a los pequeños apoyos de las coordinaciones de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. De niño me encantaba ir  a aquél lugar y estar horas hojeando libros de cuentos coloridos, ilustraciones de Palleiro y Barnes, colecciones entrañables como las de Colibrí que definitivamente influyeron en lo que actualmente hago, era un espacio para imaginar, por eso, cuando supe que mis dibujos estarían ahí, no dude en aceptar.

El pretexto fue por la celebración del Día Internacional del Libro, todo transcurrió rápidamente, se improvisó un tendedero en el cual obras originales y reproducciones digitales convivieron por dos días, en la parte de arriba, actualmente vacía. Dos días que no imaginé que sucederían. Dos días en que varios conocieron lo que hago y les dejó un buen sabor de boca, en los que recibí varios abrazos, palabras de apoyo y guiños de compañeros a quien yo estimo y admiro. Pero sobretodo, dos días en las que vi entrar a niños que le regalaban su mirada respetuosa a las ilustraciones de un desconocido, tal como lo hice antes en ése mismo lugar hace más de 15 años.