Le Petit

Cuando comencé a difundir mis primeros dibujos, muchos me comentaban que se parecían a los de El Principito. Nunca he sabido qué contestar, pero imagínense como me sentía. Que te digan que tienes una estética exuperiana, es emotivo, fantástico, un formidable elogio. No sé si mis dibujos se parecen a los de Saint-Exupéry. Pero me gusta El Principito, me fascina.

Cuando estoy perdido, cuando estoy confundido, cuando me olvido de soñar, lo leo y lo releo, y toda pesadumbre y dudas se disipan. La obra de Antoine de Saint-Exupéry no caduca, no morirá nunca. Sus manifiestos estarán siempre vigentes. Cuando sentimos que perdemos el corazón, esta obra es la más indicada para volverlo a encontrar.

En estos tiempos es demasiado difícil mirar con ojos de Principito, por eso debemos que luchar, para recordar y recuperar la inocencia que hemos dejado atrás, la que de vez en cuando se va, pero no debemos perderle de vista, no debemos permitir que lo único que nos queda de aquellos niños que fuimos, se nos vaya para nunca más regresar.

2012

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