Dibujar con Lápiz: minimalismo, sutileza y paciencia

La luz y la sombra son elementos básicos en el dibujo y en la pintura. Un ejercicio importante y obligado es comenzar a experimentar con ellos a través de los lápices de dibujo. Con un solo color podemos dar tonalidades y formas que nos van ayudar a dominar no sólo los claros y los oscuros, sino también la percepción tanto de las formas como hasta a qué distancia se encuentran cada uno de los objetos o estructuras plasmadas en nuestros dibujos.

Los lápices son uno de mis medios favoritos porque los resultados que obtengo me resultan muy minimalistas y poéticos. Para el trazado inicial suelo usar un lápiz de una dureza muy suave. Las hay de muchas graduaciones, cada graduación te da un tono más claro o más oscuro, y también más delgado o más grueso. Para este ejercicio utilizaremos una sola graduación. Nuestro objetivo es que tengamos un control de la intensidad de las luces y las sombras con ayuda solamente de la presión de la mano sobre el lápiz.

La verdad yo soy muy salvaje al usar los lápices, pero te recomiendo antes este ejercicio inicial, rápido y práctico que te ayudará para comenzar a tomar un poco de control. Se trata de ir rellenando la composición de extremo a extremo, sin cortar la línea. A medida que vayamos dándole las pasadas línea por línea y de extremo a extremos, podremos detenernos a pensar qué tanta presión le vamos a ir metiendo al lápiz sobre el papel.

Hay que detenerse un poco a observar en qué lugares lo aplicaremos, ya que más adelante cuando usemos cargas más intensas, eliminar los errores con goma se complica. Tampoco hay que excederse mucho al momento de borrar, aunque sean líneas suaves, debido a que tantas pasadas de goma contaminan la superficie volviéndola más áspera, lo que provocará que la intensidad del lápiz sea más fuerte o que el coloreado no se vea uniforme. Puedes realizar también este ejercicio con figuras geométricas y agregarles luces y sombras a sus respectivos lados.

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